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El caso de Gaspar: absceso en tórax

Os presentamos el caso del gato Gaspar, un paciente de Fauna que tiene un largo historial con nosotros y cuyo caso clínico tuvo un difícil diagnóstico, alargándose mucho en el tiempo y necesitando de muchas pruebas.

En octubre de 2012, en una visita rutinaria, se detectó ictericia en el animal (coloración amarillenta de las mucosas), aunque no manifestaba síntoma alguno. Se le realizón una analítica completa cuyos resultados fueron normales. Sin embargo, al cabo de un mes, Gaspar comenzó a tener signos inespecíficos de enfermedad. Como las pruebas diagnósticas no arrojaban ningún resultado, se aplicó un tratamiento empírico con antibióticos que consiguió mejorar al animal.

La situación se mantuvo más o menos estable, aunque el gato comenzó a manifestar cambios en su carácter, volviéndose un poco más agresivo y menos tolerante a la manipulación. Tampoco se conseguía que aumentase de peso, ni que mejorase el estado de su pelaje, a pesar de los cuidados y preocupación  de sus propietarios.

A principios del mes de mayo, sus dueños se ponen en contacto con Fauna al notar que Gaspar no quiere comer y que orina muy claro y más de lo normal. En la clínica se le realiza una analítica y se observa que todo está bien, por lo que se piensa en la posibilidad de que tenga una pancreatitis, aunque no se confirma. Se recomienda observación para ver cómo evoluciona. Una semana más tarde, sus propietarios se ponen de nuevo en contacto con Fauna, informándonos de que parece que está algo mejor. 

Sin embargo, al cabo de un mes Gaspar empeoró de nuevo, dejando de comer y de moverse. Tras una primera auscultación se apreció dificultad respiratoria. Se le realiza una analítica de orina, otra de sangre y una radiografía. Tras todas estas pruebas se identifica una masa en el tórax, que resultó ser un absceso localizado caudalmente al pericardio, en contacto con el diafragma y con múltiples adherencias torácicas. Como los resultados no son nada halagüeños y no se encuentra la causa de dicho piotorax (aunque probablemente sea un cuerpo extraño) se decide hospitalizarlo con antibioterapia y suero.

Dos días después de su ingreso se repite la ecografía de abdomen y una analítica, en la que se aprecia más efecto de masa y un empeoramiento del animal. El equipo de Fauna decide actuar quirúrgicamente para acceder al absceso y limpiar toda esa cavidad. Al día siguiente de la intervención recibe el alta hospitalaria, aunque deberá seguir con antibioterapia.

Una semana después de la cirugía Gaspar vuelve de nuevo a revisión. Su aspecto es bueno y el de la cicatriz también, por lo que se decide retirar el apósito y las grapas. Se le realiza una radiografía de tórax en la que no se aprecia empeoramiento, aunque aún hay contenido. Los propietarios informan al equipo de Fauna de que Gaspar tiene intención de comer, pero que le notan problemas al masticar e incluso escupe el alimento. Además, ha perdido algo de peso y solo son capaces de darle alimento húmedo con jeringa.

Un mes después de la intervención Gaspar regresa a la clínica para una nueva revisión de su evolución. Su aspecto físico es mucho mejor y ya va comiendo más y sin ayuda. En la auscultación se aprecian sonidos pulmonares y cardiacos normales. Se opta por ponerle una dosis de antibiótico y esperar un plazo de 10-15 días para realizarle una nueva radiografía y explorar bien la boca.

Tras los 15 días, Gaspar regresa a Fauna. Anímicamente está bien, come, bebe y su orina y heces también son normales. En la placa radiográfica ya no se aprecia ese absceso (acumulación de pus). En la exploración de la boca se encuentra algo de sarro en las muelas con ligera gingivitis,  aunque es algo que no justifique la disfagia (dificultad al tragar) que comentaron los propietarios.

A principios de septiembre Gaspar  vuelve a Fauna para una revisión, en la que se aprecia que todo está bien, incluso su carácter ha vuelto a ser afable, por lo que el equipo de Fauna decide darle el alta definitiva.

¡Gaspar ya está completamente recuperado y gracias a la perseverancia y compromiso de sus propietarios, que no arrojaron la toalla en ningún momento y aceptaron la realización del tratamiento quirúrgico, puede seguir con su vida gatuna!