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El caso de Moli: Fracturas en tibia y peroné de ambas patas y cúbito pata izquierda.

Os presentamos el caso de Moli, una gata de cuatro años de edad que llega a nuestra clínica tras caerse de un tercer piso, fracturándose la tibia y el peroné de ambas patas traseras y el cúbito de su pata izquierda delantera. Este caso ha sido bastante complicado debido a los problemas de osificación, dificultando y alargando en el tiempo la recuperación de la paciente.

 

 

El día siguiente a la caída, se realiza la primera de las cirugías a las que se tuvo que enfrentar esta pequeña campeona. Las primeras fracturas que se intervienen son las de las tibias, mediante la colocación de placas de osteosíntesis con mínima invasión.

 

 

 

 

Transcurridos tres días desde la primera intervención, se realiza la segunda cirugía. En este caso, se tiene que volver a intervenir la fractura de tibia y peroné de la extremidad anterior derecha debido a las desestabilización de los implantes. Se resuelve también la fractura de cúbito de la extremidad anterior izquierda.

Aunque queda pendiente otra cirugía, el equipo de Fauna decide darle el alta hospitalaria a Moli para que pueda recuperarse de las intervenciones tranquilamente en su casa, aunque deberá venir a revisión pasados tres días. Las noticias no son nada alentadoras en la revisión, ya que se aprecia un nuevo fracaso de los implantes, esta vez, en la extremidad anterior izquierda en la que se ha producido una deformación de la placa.

Varios días más tarde, el equipo de Fauna realiza la tercera cirugía. En este caso, se sustituye la placa de osteosíntesis de la tibia izquierda que se deformó.

 

Pasados quince días tras la última cirugía Moli vuelve a revisión. En la radiografía de control se aprecia un tornillo flojo en la placa de la tibia derecha, que se retira.

Una semana más tarde Moli vuelve a la clínica. Las heridas están mejorando bastante, aunque todavía persiste una importante cavidad. Además, la gata presenta un sarpullido en la parte interna de ambos muslos,  que probablemente se deba a una reacción de contacto de algunas de las sustancias que se emplean para limpiar.

Se le hace una nueva radiografía de control en la que se aprecia su evolución. Comienzan a aparecer signos de osificación, aunque muy leves, lo que lleva al equipo de Fauna a plantear a los propietarios una nueva intervención para reforzar la placa de la extremidad posterior derecha.

Dos días después de la última revisión, se realiza la intervención quirúrgica. Se refuerza la placa de la extremidad posterior derecha, mediante la colocación de un hemifijador con agujas roscadas y se posiciona tratando de bloquear los tornillos proximales.

 

 

Varios días más tarde la gata vuelve a Fauna. El equipo de traumatología aprecia que el estado del fijador es muy bueno. Se limpia la piel en la zona de las agujas y se manda continuar las limpiezas en casa y también seguir con la antibioterapia.

Transcurrida una semana desde la última visita, los dueños de Moli vuelven a la clínica preocupados por un sonido extraño que escuchan cuando el animal camina. La evolución de las heridas de ambos miembros posteriores es buena, pero parece que el apoyo de la extremidad anterior izquierda ha empeorado.                                           

Moli vuelve pasado un mes para una nueva revisión y la radiografía de control muestra una evolución favorable, aunque la osificación se está resistiendo un poco.

 

 

 

 

 

Cuatro meses más tarde, la radiografía de control muestra  que todo progresa adecuadamente, por lo que el equipo de Fauna decide comenzar con la retirada de los implantes. De este modo, a los quince días se interviene para la retirada del material. Se retira totalmente la placa de la extremidad posterior derecha y todos los tornillos, menos dos de la extremidad posterior izquierda. 

 

 

Sin embargo, la pobre Moli tiene que volver cinco días después, ya que tras la retirada de la placa se produce la refractura del hueso, que obliga a colocarle otro hemifijador para estabilizar.

En las posteriores revisiones se continúa observando muy buena evolución de las fracturas y ya se empieza a apreciar un buen cayo óseo. 

A mediados de octubre de este año, Moli regresa a la clínica para la retirada de los materiales (placa y fijadores). Esta vez todo sale correctamente y tras un largo y complicado año, por fin Moli está completamente recuperada de sus lesiones y disfrutando en su casa de la compañía de sus dueños.